
A comienzos del siglo XX, existía una pequeña localidad al sud oeste de Gales llamada ¨Perram¨. Por su ubicación geográfica, cercana a la costa, se encontraba muy expuesta a los vientos del Océano Atlántico. El clima era frío, ventoso y con altos niveles de humedad lo que originaba permanentes lluvias en la región. Dadas las condiciones climáticas, sus habitantes debían vestir abrigos pesados e impermeables. Es por ello que comenzaron a instalarse pequeñas fábricas textiles, manufactureras de tejidos, principalmente de lana. Los tejidos eran bien compactos, abrigados y permitían soportar los fuertes vientos de la región. Estos materiales, con los que luego se fabricaron los abrigos, contaban con un proceso de impermeabilización que mantenían las prendas siempre secas.
En la Argentina, a principios de los años ´20, comenzaron a importarse telas provenientes de la localidad galesa de Perram. Principalmente se importaba gabardina, pesada, de lana, impermeable. Con ellas se confeccionaron los primeros abrigos. La característica principal de estos abrigos era su impermeabilidad y dado el origen y procedencia de la materia prima utilizada, surge el nombre de PERRAMUS. Así en el año 1922 nace en la Argentina ¨Casa Perramus¨ que comienza a fabricar los primeros pilotos con gabardina de lana, de gran peso y muy compactas que abrigan y son totalmente impermeables a la lluvia.
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